El Prerrenacimiento
- Crisis de la escolástica y auge del platonismo
Durante
el siglo XIV, algunos filósofos franciscanos, como Duns Escoto y
Guillermo de Ockham, iniciaron una revisión
del pensamiento escolástico.
De esta revisión surgió una nueva mentalidad que arraigó en la
sociedad del siglo XV. Las principales aportaciones para el cambio
ideológico se produjeron en Italia. Fue allí donde resurgió el
platonismo,
gracias a pensadores como Nicolás de Cusa y Marsillo Ficino. Este
último, en colaboración con los mecenas Cosme y Lorenzo de Médicis,
fundó en Florencia la Academia
de Platón,
donde se impartió una doctrina que trataba de conjugar el platonismo
y el cristianismo mediante una nueva consideración del amor como
fuerza por la que el ser humano se comunica con Dios.
Tanto
Cusa como Ficino consideraron
al ser humano como objeto fundamental de toda reflexión filosófica.
De este modo se inició el humanismo.
- Hacia una nueva espiritualidad
Paralelamente
a esta nueva valoración del ser humano, la tenencia
espiritualista
que habían alentado los franciscanos contra el poder temporal de la
Iglesia cobró mayor importancia. A partir de esta tendencia, se
generó el movimiento de la “devotio
moderna”
o “moderna pietas”. La obra de Kempis,
Imitación de Cristo, contribuyó poderosamente a la rápida difusión
de esta corriente, que dio lugar a toda una literatura
doctrinal
de ejemplarios, confesionarios y flores espirituales, de carácter
ascético.1
- La secularización del arte
El
cambio de mentalidad puede apreciarse también en el dominio de las
artes plásticas. El arte gótico entró durante el siglo XV en su
fase más complicada y amanerada: el gótico
flamígero.
Además, en España se produjo la fusión
de lo mudéjar con lo gótico,
de la que es un armonioso ejemplo la catedral de Sevilla con la
Giralda o minarete árabe.
La
crisis del racionalismo escolástico estimuló la irrupción de lo
fantástico y lo esotérico. Ambas tendencias se conjugan en las
pinturas de Jerónimo Bosch, “El Bosco”, con sus visiones e
imágenes alucinantes que parecen extraídas de una pesadilla.
Al
mismo tiempo, el arte
civil
experimentó un auge desconocido hasta entonces. La clase
nobiliaria, a fin de hacer notar su poder, ordenó la construcción
de magníficos palacios ya alcázares. Este afán de ostentación en
vida se aplicó también a la muerte; de allí el desarrollo del arte
funerario:
mediante la construcción de capillas y sepulcros, la nobleza
pretendía perpetuar su paso por la tierra.
- Un nuevo tipo de escritor
La
creación literaria experimentó en el siglo XV una transformación
radical. Por un lado, frente al predominio de la obra anónima en
siglos anteriores, en el siglo XV hubo una mayor
conciencia artística.
Es escritor se sentía orgulloso de su creación y cuidaba de que se
transmitiera fielmente a través de esmerados códices y cancioneros.
Por otro lado, los clérigos cedieron a los nobles el lugar
relevante que ocupaban en la producción literaria.
Si
la palabra clave para designar la literatura de los siglos XIII y XIV
era clerecía, en el siglo XV la palabra clave fue cortesía. Con el
término cortesía,
heredado de la poesía trovadoresca provenzal, se aludía a un
conjunto de cualidades que cualquier caballero debía reunir. Estas
cualidades se basaban en un conocimiento cabal de las reglas del amor
cortés
y, al mismo tiempo, en un dominio de determinadas técnicas
poéticas.
Por eso son frecuentes en esta época los escritores que pertenecen a
la nobleza.
Con
otro tipo de escritor propio de los nuevos tiempos fue el que
escribió bajo el patronazgo de un señor que ejercía de mecenas.
Tal es el caso, por ejemplo, del dramaturgo Juan del Encina, quien
compuso toda su producción por encargo del duque de Alba.
- Una nueva literatura
Mientras
en la Edad Media había predominado una literatura útil con una
finalidad didáctica, en el siglo XV triunfó la literatura
con una serie de preocupaciones formal y aspiración a la belleza.
La poesía de cancioneros es una buena muestra de esta nueva
orientación.
La
nueva concepción de la literatura se manifestó también en el rigor
y la veneración con que se miraba a los clásicos. Homero,
Virgilio, Lucano y
otros autores de la Antigüedad fueron objeto de cuidadas
traducciones, a fin de que pudieran servir como modelos
dignos de imitación.
Por otra parte los escritores más cultos del siglo XV se hicieron
eco rápidamente de las novedades que procedían de Italia. La
influencia de Dante,
de Petrarca
y de Boccaccio
penetró como una ola renovadora en la literatura española. De
Italia llegó el nuevo metro – el endecasílabo
-, una nueva forma poética – el soneto
– y nuevos temas. El endecasílabo no fue aclimatado al castellano
hasta el siglo XVI, pero ya en el siglo XV hubo escritores que
utilizaron este metro. Los primero fueron el Marqués de Santillana,
en sus Sonetos fechos al itálico modo, y Micer Francisco Imperial
La
introducción definitiva de la poesía italiana en España se debió
a la obra literaria de Juan
Boscán
y Garcilazo
de la Vega.
- La revolución del libro impreso
La
impresión
y comercialización
de libros
revolucionó el panorama de la literatura. La obra literaria comenzó
a llegar a un público más amplio y surgió la figura del lector
moderno,
procedente en su mayoría de la nobleza y de la burguesía asentada
en las ciudades.
La
invención de la imprenta constituyó un avance notable y permitió
que la cultura tuviera una expansión sin precedentes. El número de
ediciones impresas de una obra permite conocer los gustos y
preferencias del público. Por estos datos sabemos que los primeros
grandes éxitos literarios fueron obras de géneros poco apreciados
hoy, como los libros sentimentales y de caballerías.
- La evolución de la sociedad estamental
En
el siglo XV, la sociedad experimentó importantes cambios:
- El aumento del poder real trajo consigo la constitución de una nobleza cortesana, interesada en la política y en el cultivo de las letras. Grandes escritores del siglo salieron de las filas de la nobleza, el Marqués de Santillana, Jorge Manrique…
- El desarrollo de las ciudades y el incremento de los intercambios comerciales fomentaron la aparición de una incipiente burguesía mercantil de influencia creciente.
- Las clases populares mantuvieron sus ocupaciones tradicionales, la artesanía, la agricultura y la ganadería.
- El fin de una sociedad multirracial
Las
dos grandes minorías del país – musulmanes y judíos –
sufrieron durante el siglo XV la intolerancia
de los sectores más radicales e intransigentes de la sociedad. Los
judíos, sobre todo, fueron objeto de violentas
persecuciones y matanzas
(“progroms”)
La
ola de antisemitismo culminó en el decreto
de expulsión de los judíos,
dado por los Reyes Católicos en 1492. Por este decreto, los judíos
fueron obligados a convertirse al cristianismo, bajo pena de
destierro.
Las
conversiones en masa de los judíos originaron una nueva clase
social: la de los judeoconversos.
Los judeoconversos recibieron la denominación de cristianos
nuevos, en oposición a los cristianos viejos, quienes
se enorgullecían de su pureza de sangre.
Escolástica:
filosofía en la que domina la enseñanza de los libros de
Aristóteles.
Platonismo:
escuela y doctrina del filósofo Platón.
Comedia
elegíaca
Rojas
escribió La Celestina bajo un modelo literario muy conocido y
difundido durante la Edad Media: la comedia elegíaca. Se trataba
de textos escritos en latín, a imitación de Plauto y Terencio, que
servían como ejercicios prácticos para los estudiantes de
Humanidades. Estos textos no se representaban, sino que se leían
en clase.
Las
comedias elegíacas tratan sobre asuntos amorosos un tanto
atrevidos, y en ellas era casi siempre inexcusable la presencia del
personaje de la
Vieja,
que actuaba como tercera o intermedia entre la pareja de amantes.
Una de las más famosas comedias elegíacas fue Pamphilus, adaptada
por Juan Ruiz en el célebre episodio de don Melón y doña Endrina
del Libro del buen amor.
Gótico:
pintura y escultura caracterizada por figuras delgadas cuyas
actitudes y movimientos afectan rigidez. Gótico
flamígero:
los contornos tenían formas de llamas ondulantes que se enlazan y
cruzan.
Mudéjar:
elementos cristianos del arte árabe (mezcla de lo árabe y lo
cristiano).
La
mujer en la literatura del siglo XV
Novedad
relevante en la literatura del siglo XV es la importancia que
adquiere la condición femenina. La mujer no acapara solo el
protagonismo de determinados géneros (poesía cancioneril, novela
sentimental), sino que, además, es objeto de una curiosa polémica
a su favor o en su contra.
Los
detractores de la mujer o misóginos partían, para justifi9car su
postura, de un libro de Boccaccio:
Corbaccio.
Con este mismo título, adaptado al español, Corbacho, el
Arcipreste de Alfonso
Martínez de Toledo
escribió un tratado contra la mujer.
Los
autores “feministas” o defensores de la mujer se basaban, a su
vez, en otro libro de Boccaccio, titulado Sobre
las mujeres ilustres.
El famoso condestable don Álvaro
de Luna
tomó partido por esta última tendencia con su Libro
de las claras y virtuosas mujeres.
Son
numerosas las obras del período, entre ellas La
Celestina,
que acogen en sus páginas el debate entre misóginos y feministas.
Tensiones
y conflictos en el siglo XV
En
el siglo XV se produjeron en la Península numerosos conflictos
políticos y sociales.
- En Castilla, los enfrentamientos entre el rey y la nobleza causaron una guerra civil durante los reinados de Juan II y Enrique IV. En general, la burguesía se alineó en estos conflictos en contra de la nobleza.
- En Galicia y en Cataluña se registraron enfrentamientos entre la nobleza y el campesinado, que se concretaron en las revueltas de los “irmandiños” gallegos y en los conflictos de los “pagesos de remença” catalanes.
- Conteste
- ¿Qué autores italianos influyeron en la literatura española?
- ¿Qué importancia tuvo la invención de la imprenta?
- Escriba los principales cambios que experimentó la sociedad del siglo XV
- ¿Por qué finalizó la sociedad multirracial en España en el siglo XV?
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pintura del siglo XV

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